Mostrando las entradas con la etiqueta Golpe de Estado. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Golpe de Estado. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 29, 2009

Honduras: dos discursos.

Dos son los discursos ante el golpe en Honduras: 1) Bien hecho, pero lastima que no haya pasado aquí. 2) Es totalmente inaceptable un golpe militar en pleno siglo XXI,

Opositores y partidarios del golpe utilizan el segundo argumento en público y le achacan al presidente depuesto o al substituto el haber sido quien dio el golpe, el primero conra la Constitución y el segundo contra el hilo constitucional.

En privado el primer argumento es aducido por muchos, pero a sabiendas de que si se hace en publico van a ser llamados golpistas, reaccionarios o cualquier otro calificativo

domingo, junio 28, 2009

El Micheletazo.

Hoy ha sido un día lleno de recuerdos para los venezolanos, pues el golpe de estado ocurrido en Honduras nos transporta a los sucesos de 2.002 en Venezuela. Hasta ahora parece que los militares hondureños han sido igual de torpes que los venezolanos que apoyaron el carbonazo y eso nos hace esperar un desenlace parecido.

Las torpezas han sido muchas y de parte y parte. Dicen que Zelaya violó las leyes hondureñas, que al destituir al Ministro de la Defensa actuó contra la Constitución y que el Tribunal Supremo de Justicia le ordenó restituirlo en su cargo y tampoco acató esa orden. Hasta allí las torpezas de Zelaya. Los golpistas por su parte actuaron atropelladamente para evitar una consulta popular depuso en horas de la madrugada al presidente sin seguir aparentemente ningún tramite formal.

Si desacató una orden judicial lo procedente hubiera sido que la Corte ordenara la detención del presidente y la suspensión de la consulta. Al final hablan de una supuesta renuncia de Zelaya contenida en una carta que habría suscrito hace un par de días y que este niega haber escrito.

La carta como tal puede no tener validez simplemente por haberse utilizado la fuerza para que el presidente la suscribiera, la voluntad estaría viciada y el contenido de la carta se constituiría un acto irrito, es decir carente de toda validez.

El haber enviado a Zelaya a Costa Rica parece ser un acto de torpeza extrema, si violó la Constitución y las leyes no es una pena de expulsión lo que procedía ni es tampoco la jugada mas inteligente cuando ni siquiera se sabia cual seria la reacción de la comunidad internacional.

Para ponerle la guinda al postre la comunidad internacional ha desconocido al nuevo presidente y a calificado el acto como una ruptura del hilo constitucional. Así que no hay que ser adivino para afirmar que el golpe está llamado a fracasar y que solo podría tener alguna eficacia si se convoca a elecciones de inmediato, cosa que parece descartada hasta ahora.

martes, abril 07, 2009

Sentimientos.

No hay que estar de un lado o del otro para sentir lo que estamos sintiendo ante los últimos acontecimientos en Venezuela. Me imagino que el pueblo de Cuba sintió algo similar cuando cientos de colaboradores del régimen de Batista y hasta unos cuantos ex seguidores de la revolución fueron pasados al paredón.

El dolor no es que se haya condenado a un grupo de personas a la pena máxima, el dolor es porque pareciera que se ha perdido el norte de la justicia y todo apunta a que así ha sido. No he visto los expedientes, posiblemente nunca lo haré, así que no puedo asegurar nada, solo decir que es triste que hayamos llegado a esto.

El odio, la violencia, la desunión tienen una fértil semilla en hechos como estos. Si repasamos el camino de infamias, los muertos, la marcha ensangrentada, el discurso de Rincón, el de Carmona, la entrega de los comisarios negándoles el asilo, el tortuoso juicio radicado fuera de los tribunales naturales, la sentencia, el dolor de los familiares.

Pidamos a Dios esta semana por Venezuela, pidamos que nos ayude a ver las cosas con claridad, pidamos porque podamos vivir en paz, porque se sanen las heridas que se han abierto, pidamos por quienes sufren la injusticia y por quienes están cegados por el poder.