jueves, marzo 19, 2015

El muñequito que no cae

Un muñequito que se tambaleaba y nunca se caía sirvió de propaganda para Carlos Andrés Pérez cuando su gobierno comenzó a debilitarse, en estos días han sido muchos los escándalos que se han suscitado en torno al gobierno de Nicolás Maduro y su gobierno sigue en pie contra todos los pronósticos. Se dice que la Fuerza Armada es la clave, pues sigue siendo leal al presidente, pero también se dice que lo que realmente ocurre es que en Venezuela no hay posición. 

El gobierno de Estados Unidos emitió un decreto en el que se declara a nuestro país como un peligro para la seguridad del país del norte, esto se une a la inestabilidad ocasionada por la terrible muerte de un balazo en la cabeza de un estudiante de 14 años, a las acusaciones de lavado de dólares por la petrolera nacional PDVSA, a la supuesta existencia de un cartel de narcos dirigido por Diosdado Cabello, al descubrimiento de fondos ocultos de personeros del gobierno en bancos de Europa, China y República Dominicana. Sin embargo nada parece poder tumbar al gobierno aunque se tambalee.

Las colas para adquirir alimentos y otros bienes de primera necesidad se han vuelto costumbre. Aun no se fija fecha para las elecciones parlamentarias, Antonio Ledezma está preso junto a Leopoldo López y Daniel Ceballos quien cumplió su condena sin que haya señales de que tengan intenciones de excarcelarlo, María Corina Machado sigue enjuiciada y la popularidad del gobierno sigue bajando mientras la inflación bate récords y se coloca como la más alta de todo el planeta. Y el muñequito porfiado sigue tambaleándose, pero no se cae. 

domingo, febrero 15, 2015

Juan Bimba en el siglo XXI

Una caricatura del pueblo venezolano del siglo XXI lo muestra en chancletas de plástico, quizá vestido con unos jeans imitación de una marca famosa, una franela Vinotinto de la selección del país o una del Barça o del Real Madrid, cerveza en mano y escuchando un vallenato  posiblemente. Es lo que trata de hacer ver en el ABC de España un ilustre compatriota que ha soñado con una Venezuela de gente culta, bien trajeada, amante del buen cine, de la literatura y de la música académica.

Se trata de ver un estereotipo decadente, al que también pinta con unas botas militares con la suela abierta dejando ver los dedos de los pies; pero también podemos rescatar otra imagen de nuestro pueblo: aquellos jóvenes que luchan por sus ideales envueltos en el tricolor, marchando por la libertad o los abuelos que se ponen los zapatos de goma para acompañarlos en su caminar por un país mejor y que decir de esas mujeres que detrás de su belleza y su juventud dejan ver la angustia por el futuro o las madres que además de hijos tienen ideales.

El pueblo no sólo está en las empinadas escaleras de los barrios de Caracas, el pueblo está también en el campo, en las fábricas, en los vagones del metro, en las aulas de las universidades y las escuelas, en el quirófano o en el estrado de un tribunal, construyendo puentes, caminos y edificios, somos médicos, abogados, albañiles, miembros de etnias  ancestrales o hijos de inmigrantes, actores, farsantes, delincuentes, políticos, sacerdotes, monjitas, maestros, gente buena en su mayoría, jubilados, brujos, locos y cuerdos, millonarios y marginales.

Así es Venezuela y así su pueblo, hay llano, montaña, playa y desierto, hay calor y hay frío. Claro que a la hora de hacer una caricatura que sustituya a Juan Bimba cabría el hombre de las chancletas o el soldado con las botas rotas, pero el venezolano es mucho mas, es un pueblo que lucha por ideales, que para bien o para mal ha transitado con sus mil indumentarias por sendas insospechadas buscando un país mejor.    

jueves, febrero 05, 2015

El Reino de la Barbarie

El grado de civilización de una sociedad puede medirse por el grado de respeto que se tiene a los derechos humanos, esto si consideramos que la civilización es la capacidad de convivir en forma pacífica teniendo a la justicia como objetivo primordial. 

Originalmente la palabra civilización proviene del latín Civitas que quiere decir ciudadano refiriéndose a los titulares de Derchos y obligaciones, pero también entendemos por civilización al desarrollo de las tecnologías accesibles en determinados grupos sociales; sin embargo, el correcto uso de esas tecnologías también determina el grado de civilización, no podríamos por ejemplo llamar civilizada a una sociedad que disponiendo de tecnología la utiliza exclusivamente para explotar a sus ciudadanos.  

Desde este punto de vista podríamos decir que el mundo actual no ha llegado a un grado de civilización satisfactorio, pues a pesar de los avances tecnológicos las desigualdades sociales y los abusos de autoridad, así como el irrespeto a los derecho humanos es evidente. Esto no quiere decir que no se hayan hecho esfuerzos para encaminarse hacia la ruta de los Derchos Humanos y por ende al camino de la civilización.

Los mecanismos internacionales de defensa de los Derechos Humanos precisamente se han instituido para velar por la integración de los distintos países a este proceso; sin embargo, no parece existir en los gobiernos, aun de aquellos de los países más desarrollados de renunciar a su cuota de soberanía e independencia para someter su comportamiento a los dictámenes de los tribunales internacionales. 

Mientras haya niños con hambre; mientras exista esclavitud, aunque no esté institucionalizada; mientras existan tribunales que atiendan a órdenes politicas; mientras hayan desaparecidos; exista pena de muerte y ejecuciones extrajudiciales, no podremos hablar de que nuestras sociedades han alcanzado un grado aceptable de civilización.   

domingo, enero 11, 2015

La muerte de Fidel y la crisis de Venezuela

Venezuela está viviendo de cerca todavía las consecuencias de la temprana muerte del líder de la revolución bolivariana, estos días han sido particularmente de incertidumbre; la escasez  de algunos productos de primera necesidad, las largas colas en los supermercados, los rumores de una debacle económica, de  un estallido social y algunas protestas de distintos grupos sociales aunado a una vertiginosa caída de los precios del petróleo parecen ser los ingredientes necesarios para un quiebre definitivo del gobierno Bolivariano. 

Pero las cosas no son como las percibimos a simple vista; el país ha transitado durante más de quince años por un camino de espinas que promete llevar a una nueva sociedad, más justa, donde no hay espacio para la marginalidad ni la exclusión; pero podemos estar llegando al punto de la duda, un punto en el que hasta los mas crédulos comienzan a ver una realidad oscura, en la que la que ya los líderes deja de ser vistos como salvadores de la patria, auténticos héroes revolucionarios para ser vistos como corruptos, oportunistas y demagogos; en realidad poco importaría esta visión del poder si no se estuviese pidiendo una gran cuota de sacrificio a las mayorías, que ahora comienzan a verse desatendidas en sus necesidades más básicas. 

"Con hambre y sin empleo con Chavez me resteo" fue un slogan que tímidamente lanzó el desaparecido presidente en alguna oportunidad y que aunque escandalizó a unos cuantos no fue del todo rechazado por las mayorías. Ahora la situación parece ser diferente, no se puede estar seguro que la gente permanezca viviendo estoicamente los tiempos de escasez, inseguridad y dificultades que se viven en el país. Se habla de una guerra económica manejada por los hilos de una oligarquía que no muestra su rostro y de un imperio que a simple vista aparece económicamente más débil cada vez, pero que militarmente se mantiene dominando la escena mundial.  

En medio de este convulsionado panorama aparecen nuevos rumores; se habla de una disidencia militar que en algún momento podría manifestarse, de protestas estudiantiles que están por ocurrir, de divisiones en el seno del chavismo y de posibles acciones de los colectivos armados que han apoyado a la revolución, pero que esta vez serán en contra del gobierno, o al menos en contra de alguna de sus facciones. Para completar el cuadro de los rumores se habla de la muerte de Fidel Castro, el máximo líder de la revolución cubana, soporte ideológico de la revolución bolivariana.

La muerte de Castro podría ser manipulada para ser usada como factor de cohesión, pero no podemos afirmar que Fidel haya alcanzado a tener una penetración emocional en el pueblo chavista como para que su desaparición ejerciese algún tipo de reacción capaz de neutralizar los acontecimientos de este inicio de año, al contrario su desaparición podría generar algún tipo de desmoralización en quienes siguen viéndole como el factor de cohesión revolucionaría. Lo que si es seguro es que este rumor salió de algún laboratorio de rumores con el fin de enrarecer el ambiente en Venezuela.

Podríamos hablar también de la torpeza de la operación para canalizar el descontento popular o del extraño silencio del oficialismo, pero pensamos que los acontecimientos apenas están iniciando su desarrollo y es muy difícil predecir la vía que tomarán sobre todo cuando no aparece ninguna persona u organización que tome las banderas.w 

miércoles, enero 07, 2015

Terror en Francia

Nada justifica la muerte, nada justifica el terrorismo, pero nada justifica que en nombre de una supuesta superioridad cultural se pueda hacer mofa de las creencias de otros. La irreverencia de Charlie Hebdo no perdonaba ni a cristianos ni a hebreos ni a musulmanes. 

El terrorismo, la violencia, la muerte no pueden ser la respuesta a una forma de expresión, que aunque inapropiada, ofensiva, irrespetuosa, grotesca y fuera de cualquier convencionalismo social sigue siendo sólo eso, una forma de expresar una forma de pensar y de ver las cosas. Las ideas deben combatirse con ideas. 

Preocupa que el fundamentalismo siga ganando terreno en el mundo, seguimos oyendo hablar de guerra santa, de amenazas de terrorismo a objetivos occidentales, de una guerra entre civilizaciones, de una alianza islamita radical, de crucifixiones, de decapitaciones y de la Yihad. Pero preocupa también que en nombre de la libertad de expresión se crucen las líneas de la ética y la moral y se ofenda la dignidad de pueblos enteros. 

No podemos aplaudir las acciones de los yihadistas, lamentamos las muerte de los periodistas, pero tampoco podemos aplaudir a el tipo de periodismo que hacían. Lamentablemente la sociedad europea confunde ciertas posiciones intelectuales con una soberbia extrema que les hace sentir que son superiores a los simples mortales. 

¿Estallido social?

Largas  colas en supermercados, farmacias y otros comercios se han observado durante esta semana en Caracas y otras ciudades de Venezuela. Los precios de algunos productos de primera necesidad se han disparado pese a las regulaciones del Estado, la leche fluida  regulada en Bs. 18 poco se consigue y cuando se hace es bajo el nombre de fórmula láctea por precios que se ubican entre bs. 45 y 55, esto es tres veces del valor estipulado, la carne roza los bs. 500 aunque en las listas oficiales aparece entre 45 y 150 bolívares y así sucesivamente. 

No son extrañas las riñas por los productos en los supermercados y su usted lleva en el carrito algún producto que escasea no puede descuidarse porque se lo pueden quitar sin que se de cuenta. Las cantidades de ciertos productos como el aceite, la mayonesa, el arroz, la harina, el jabón en polvo, los desodorantes y hasta los refrescos de soda están limitados a una o dos unidades por persona. Es indispensable presentar la cédula y al hacerlo queda registrado en una base de datos y no puede volver a comprar de nuevo los productos dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes. Los menores de 18 años no pueden comprar. 

La responsabilidad de lo que ocurre  la atribuye el gobierno a una guerra económica orquestada por la oposición y por el imperio norteamericano, mientras la oposición responsabiliza al gobierno por el mal manejo de la economía y las distorsiones ocasionadas por el control de cambio y las excesivas regulaciones de precios. Lo cierto es que existe realmente un caos general en el país, la policia y la guardia nacional está en las calles lista a reprimir las manifestaciones de los consumidores mientras en  las redes sociales se habla de un inminente estallido social. 


sábado, enero 03, 2015

El socialismo del siglo XXI, 15 años después

Después de quince años del chavismo en el poder no puede decirse que el proyecto revolucionario ha logrado sus objetivos, muy por el contrario si se analiza la situación actual de Venezuela podríamos decir que el proyecto ha comenzado a hacer aguas y que podríamos estar en presencia del colapso del experimento del socialismo bolivariano.

Lo primero que habrá que decir es que no es la primera vez que el proyecto socialista de Venezuela entra en crisis; sin embargo si se puede decir que esta es la primera vez que la crisis tiene un origen mayormente económico y no político, como ocurrió en las oportunidades anteriores. La permanencia del régimen venezolano se debe en gran medida al hecho de que la revolución heredó del régimen anterior una industria petrolera productiva y eficiente, generadora de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la población sin necesidad de desarrollar nuevas empresas.

La particular situación del país por el efecto de la renta petrolera y por el de la estigmatización de la iniciativa privada característica en los regímenes socialistas ha provocado que el aparato productivo no petrolero poco a poco haya ido desapareciendo. Este factor ha traído consigo un crecimiento brutal de la burocracia y la corrupción además de una depauperización de la clase media tradicional que como producto del nuevo esquema económico ha visto reducido su salario real a niveles cada vez menos soportables.

Mientras las distorsiones de un sistema que no ha podido construir una nueva estructura económica, pero si ha logrado destruir algunas de las estructuras anteriormente existentes sin poder materializar la ruptura necesaria para un un cambio revolucionario hacen que la falta de iniciativa privada se refleje en una creciente escasez de bienes de consumo y en una creciente  ineficiencia de los servicios públicos. Como si esto fuera poco la caída de los precios petroleros se suma a la crisis del sistema dependiente en grado sumo de estos. 

El experimento socialista venezolano pasa pues por una de sus mayores crisis, quizá la mayor desde que se rompió con el esquema propuesto por Heinz Dieterich bajo la etiqueta de Socialismo del Siglo XXI basado en la teoría de la equivalencia de Arno Peters y en el propósito de desarrollar la democracia directa. La situación política del país llevó a la ruptura con el proyecto original elaborado por Heinz Dietech radicalizándo el proceso y llevándolo por caminos que se asemejan mas al esquema del socialismo real del siglo XX que trató de edificar una nueva sociedad basándose en la teoría marxista.

El gobierno de Venezuela nunca se ha identificado abiertamente con el marxismo leninismo, pero nunca sus líderes han negado la influencia de esta corriente y el modelo que propone tiene muchas similitudes con los experimentos del siglo pasado en Europa Oriental y Cuba. Por otra parte desde el punto de vista estrictamente político el experimento venezolano está fundamentado en la llamada alianza cívico militar que considera a las fuerzas armadas la vanguardia revolucionaria capaz de desmontar las estructuras sociales preexistentes lo cual ha hecho cuando los civiles han tratado de levantar banderas en contra de una u otra política gubernamental las instituciones militares y policiales  actúen en forma represiva, creando así un distanciamiento con el factor civil.

En este punto se encuentra el experimento venezolano, que por otro lado ha perdido a su líder más carismático y aunque se trata de mantener viva su imagen esta se comienza ya a diluir en el mito. Los nuevos abanderados de la revolución llevan en sus espaldas la pesada carga de una realidad nacional dura y de un contexto internacional complejo, para decir lo menos. Así parece que son muchas las batallas que faltan por librarse para que veamos florecer en Venezuela una nueva realidad política y social. 

  

jueves, enero 01, 2015

La historia del futuro.

Cada vez que comienza un nuevo año especulamos sobre lo que nos depara el futuro, por lo general algunos de los pronósticos  son acertados y otros no. No solo son vidente los que hacen los pronósticos, charlatanes de oficio que viven de la ignorancia ajena, al grupo de pronosticadores se han unido una serie de profesionales que desde las bases de las disciplinas que estudian se atreven a pronosticar ciertos acontecimientos en distintos campos como la ecología, la economía o la política.

En el campo de la economía hay una predicción hecha en el libro Breve Historia del Futuro, escrito en el año 2006 que nos da luces sobre lo que podría ser el mundo en lo que resta de la primera mitad del siglo XXI, aunque como predicción al fin los tiempos y los hechos podrían variar significativamente. 

El autor, el francés Jacques Atalli, parte de un análisis histórico que le lleva a concluir que el mundo ha pasado de una etapa en que la dominación política se basaba en el control de los medios de producción dentro del más tradicional esquema capitalista a una en la que ese control está fundamentado en el control de los medios de información, lo que ha generado lo que el llama un hiperimperio , es decir una sociedad dominada por quienes controlan la tecnología de la información, esta situación se complementa con una reacción de ciertos grupos localizados que han iniciado ya un proceso que el autor denomina la hiperguerra y que no es otra cosa que una serie de acciones violentas en distintos lugares del mundo y que tienen por objeto destruir las bases de la sociedad occidental, su cultura, sus religiones y sus centros de poder.          

Esta visión del mundo actual lleva al autor a predecir la destrucción del mundo, no solo por la acción de los grupos enfrentados, que dicho sea de paso no son ya los dos polos tradicionales, oriente occidente, izquierda derecha, sino una superestructura cuyo rostro más representativo está en los Estados Unidos, la Unión Europea y los demás países abiertamente capitalistas del mundo y en el otro lado una serie de actores de dimensiones no cuantificadas que se oponen al dominio del hiperimperio por motivos, culturales, éticos, religiosos y económicos, se trata del enemigo sin rostro del que hablaba George W. Bush, de pequeños países, organizaciones etiquetadas como terroristas, grupos guerrilleros y grupos religiosos que al no estar identificados no se someten a las reglas del derecho humanitario y libran una guerra sin cuartel contra y con objetivos difíciles de determinar.

En otras palabras nos encontramos inmersos en una guerra asimétrica, en la que subsiste un lado que sustenta su legitimidad en una supuesta institucionalidad global que no termina de tener suficiente peso en el concierto del mundo, pues es incapaz de poner freno a las violaciones masivas de derechos humanos, a las tiranías políticas, a las desigualdades sociales y a la destrucción del medio ambiente y por el otro grupos sin ningún tipo de reglas que en una especie de grito desesperado atentan contra cualquier objetivo que consideren pernicioso.

Leonardo Boff en su artículo de esta semana analiza las predicciones de Atalli, señalando que la hiperdemocracia, una nueva forma de contrato social que podría generarse de acuerdo al autor francés es la única vía para superar el avizorado colapso de la sociedad y la eventual destrucción de la civilización tal y como la conocemos, cosa que no estaría más lejana que en el año 2.050. No es esta una predicción que deba tomarse como cierta, pues una de las características del futuro es precisamente la incertidumbre, pero si estamos seguros de que si las cosas siguen el rumbo actual los tiempos por venir no serán fáciles.

¿Cómo evitar el desastre? Para hacerlo deberá crearse una conciencia global, fundamentada en un factor ya determinado, que no es otro que el respeto a la dignidad de los seres humanos. Esta premisa ha sido desarrollada a través de los derechos humanos, pero no puede decirse que hoy por hoy existe plena conciencia de ellos y de su aplicación por parte de los Estados que conforman la comunidad global. Estados como los Estados Unidos y Cuba  se han negado a firmar tratados para la defensa de los derechos humanos en sus territorios, igual ocurre con la defensa del medio ambiente que es otro derecho humano y un factor que podría ser detonante del colapso.