Nicolás Maduro tomó las riendas de Venezuela siguiendo las instrucciones de Hugo Chávez ya desahuciado y fue nombrado presidente después de la muerte del Comandante a pesar de que las interpretaciones de la Constitución parecían estar claras de que correspondía al presidente de la Asamblea Nacional asumir el cargo, esto género un fuerte debate en los medios de comunicación y en los factores de oposición, todo a pesar de que el mismo Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea y el partido en el que ambos militan no dudaron en cumplir las órdenes póstumas del fallecido comandante de la revolución bolivariana apoyados por el Tribunal Supremo de Justicia que se pronunció a favor de la interpretación que colocaba a Maduro, como vicepresidente en el máximo cargo del ejecutivo.
Así dentro de un fuerte debate sobre su legitimidad como presidente y en medio de la aguda crisis que dejó la muerte de Chávez se erigió como presidente Nicolas Maduro, quien pocos días después fue a unas reñidas elecciones presidenciales, siendo proclamado ganador ante las protestas de la oposición que en cabeza de su candidato no dudó en pronunciarse contra su reconocimiento y dejando vivas las dudas sobre la legitimidad del mandatario. Este fue el contexto en el que Maduro ascendió al poder, no faltó quien pronosticara su pronta caída
En una maniobra de alto riesgo la oposición quiso convertir las elecciones municipales del pasado diciembre en un referéndum para probar que Maduro había perdido las presidenciales, allí el partido de Chávez y Maduro se enfrentó a la oposición que en nombre de una unidad que resultó no ser tal. Los resultados volvieron a ser cerrados, pero favorecieron numéricamente nuevamente al oficialismo, ahora la legitimidad de Maduro quedó fuera de duda en la opinión internacional, sólo faltaba el reconocimiento de la oposición que ahora aparecía como un ente acéfalo a pesar de contar con importantes alcaldías.
La estrategia del gobierno no se hizo esperar, Maduro convocó a los alcaldes de oposición al Palacio de Miraflores a un diálogo sobre la futura convivencia entre los gobernantes municipales y el gobierno central. El presidente se mostró conciliador, a pesar de que no faltaron cuestionamientos de fondo por parte de los recién electos sobre asuntos constitucionales y sobre la distribución del presupuesto. Después de un año a la defensiva por fin Maduro mostró la cara que habían conocido los opositores en la época en que este parlamentario, el hombre del diálogo y del acercamiento entre factores antagónicos.
Pocos días antes Sudáfrica en los funerales de Nelson Mandela, Raúl Castro se encontró frente a frente con Barak Obama y le extendió la mano y se dieron un apretón e intercambiaron sonrisas y palabras de cortesía. El ascenso al poder de Raúl después de la enfermedad de su hermano Fidel fue también producto de la designación de su antecesor y el estrechón de manos con Obama en cierta forma deja ver que el poder de los Castro en Cuba se mantiene vivo, algo semejante ocurrió cuando Maduro abrió las puertas de Miraflores a los alcaldes de oposición, recibió el reconocimiento que le había negado la llamada Mesa de la Unidad y no quedaron dudas de quien manda en Venezuela.
Ahora habrá que esperar que Maduro siga mostrando su cara amable frente a la oposición y que esta haga lo propio para que el diálogo continúe, no faltará quien diga que esto no es más que un signo de debilidad de una u otra parte, pero esta reconciliación en cierta manera es un anhelo de muchos venezolanos que queremos ver a un país unido por las banderas de la democracia y de la sana discusión de las ideas, todo esto no deja de ser un lindo anhelo para el nuevo año, pero como tal con buena voluntad podría convertirse en una realidad.
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