miércoles, noviembre 28, 2007

Las Cartas están echadas.

Las cartas están echadas, el próximo domingo s votará la reforma constitucional propuesta por el Presidente y ampliada por la Asamblea Nacional. El gobierno asegura que tiene números que dan ganadora a la opción que respalda la reforma, mientras que los opositores a esta dicen lo contrario.

Las experiencias anteriores han sido similares, el gobierno ha presentado encuestas que le dan el triunfo, mientras la oposición ha declarado tener los números a su favor. Como podía esperarse a estas alturas nadie reconoce su eventual debilidad; Sin embargo, en los medios internacionales algunos en algunos medios miembros de la oposición han advertido que el resultado depende de la abstención, si las opositores no votan lógicamente permiten que el referéndum sea aprobado por una minoría.

Por otra parte se ha señalado que hasta ahora el número de testigos de la oposición en las mesas electorales no es suficiente para vigilar que el proceso sea limpio, tampoco hay conformidad en los miembros de la opción del no con con el manejo del registro electoral.

La inconstitucionalidad del proceso de reforma, por su contenido y por la formacomo fue discutido en la asamblea ha sido advertida por jurista, políticos de oposición, lideres disidentes, militares, curas, pastores evangélicos y hasta por los estudiantes. Un gran número de recursos han sido intentados ante las cortes nacionales sin resultados positivos hasta ahora. Un general en retiro ha pedido al Presidente y a la Asamblea que retire el proyecto de reforma, la respuesta ha sido el silencio absoluto.

Todos estos hechos hacen que estemos al borde de una revuelta popular, el gobierno lo sabe y ha tomado las previsiones. En los procesos electorales anteriores se han presentado situaciones similares y hasta ahora nunca se ha llegado al extremo de la violencia en parte porque no ha existido la voluntad real de llegar allí, en parte porque no ha existido un liderazgo que la incite y en parte porque las armas están en manos del gobierno. Esta vez, a diferencia de las anteriores, el estudiantado está movilizado, existe un grupo de dirigentes que manifiestan mayor grado de radicalidad y a nivel internacional el gobierno parece haber perdido respaldo. Esos tres detalles podrían hacer la diferencia.